Sin miedo al miedo

Miedo contagioso

Estamos en Halloween. Mejor dicho: llevamos viviendo en halloween demasiado tiempo, porque estamos viviendo una época dominada por el miedo.

Miedo al COVID 19, al contagio, al estornudo del otro, a cómo cotrola su vida (¿Dónde habrá estado?, ¿será positivo?, ¿ha tomado correctamente las precauciones para con contagiarse y no contagiar?). Miedo a la situación, al presente. Miedo al futuro. Y, como consecuencia, nos aferramos al pasado.

Sentimos miedo a abrir el periódico. Miedo a una llamada telefónica que nos dé una mala noticia, a no saber cómo reaccionar…

Miedo a tomar una mala decisión, a lo que pueda pensar el otro, miedo a que nos echen la culpa (maldita moral judeocristiana), miedo a perder el trabajo, miedo a ser tú mism=.

Es como si hubiéramos cedido todo el control de nuestras vidas y nuestros negocios al miedo. Un miedo que te ciega, que te anula y te incapacita, un miedo que quita lucidez y no te deja ver las cosas con perspectiva, porque no somos capaces de ver mas allá del día siguiente.

Si tenemos miedo de comer algo, dejamos de hacerlo.

Si tenemos miedo de salir a la calle, dejamos de salir.

Si nuestro miedo es a las alturas, las evitamos

Pero, cuando tenemos miedo a tomar una decisión y no lo hacemos, estamos decidiendo; o mejor dicho: dejamos que otros decidan por nosotros.

¿A quién inspira el que tiene miedo?

¿Quién sigue al miedoso?

¿Quién votaría por un líder que inspire miedo? ¿Contratarías a alguien con miedo a hacer su trabajo?

¿Confiarías tu operación de apendicitis a un cirujano que muestre miedo?

No se puede trabajar con miedo, o mejor dicho: No se puede vivir con miedo.

Los miedos hay que atravesarlos para que se esfumen, hay que cortarlos, no dejar que entren en la conversación. Al miedo no se le puede dejar opinar

Si lo piensas bien,  por cada motivo que hay para tener miedo hay otro igual de válido para no tenerlo.

Frente al miedo sólo hay una opción:

Superarlo

Pensemos con cabeza fría, intuición, talento y sentido común.
Midiendo el riesgo, sí. Pero sin miedo al éxito.

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