Perder la vergüenza

La red de contactos

Una de las maneras más eficaces para encontrar una oportunidad laboral es gestionar adecuadamente lo que denominamos “La red de contactos” – networking

Aproximadamente 75% de las ofertas de empleo no publicadas se encuentran en el mercado oculto, es decir, aquel que no ve la luz pública. Esto es debido a que en muchas ocasiones las empresas prefieren no sacarlas a la luz y acuden a sus propias fuentes de confianza, bases de datos o personas relevantes.

Más de la mitad de los profesionales encuentran un empleo gracias a esta red de contactos, una red que a la vista de diferentes estudios se convierte en un elemento clave a la hora de encontrar trabajo.

Sin embargo, y pese a que estos datos son bastante conocidos, cuando llega el momento de empezar a gestionar nuestra red de contactos para acceder a a información que me puede llevar a un nuevo puesto de trabajo, es muy frecuente que aparezca un sentimiento de vergüenza, acompañada de  inseguridad, de impotencia o incluso de un sentimiento de culpa.

Cuando experimentamos el sentimiento de la vergüenza hacemos sufrir nuestra propia autoestima y esto afecta no solo al plano personal sino también al profesional.

  • Vergüenza a pedir ayuda.
  • Vergüenza a levantar el teléfono.
  • Vergüenza a pedir información a un contacto.
  • Vergüenza a postular nuestro cv. a una posición.
  • Vergüenza a ofrecer un servicio/producto profesional.
  • Vergüenza, vergüenza y más vergüenza…

La vergüenza es una emoción social que podemos sentir de manera puntual y que, aunque no tiene unas consecuencias directas está determinada, por un lado, por la educación que hemos recibido y las normas sociales que compartimos y, por otro, por nuestras características personales y el valor o importancia que demos al hecho en sí.

La vergüenza puede convertirse en un elemento paralizante y tremendamente perjudicial para nuestros intereses. Ocurre cuando valoramos nuestras acciones como negativas y cuando nos comparamos. Es en ese momento cuando surge el juez interior que se convierte en acusador. Así quien experimenta vergüenza, se siente tremendamente pequeñx.

Nos volvemos cobardes y tratamos de ocultamos, sentimos que perdemos valor, que lo que hacemos no es relevante ni importante para otras personas. De alguna manera, se vive más hacia fuera pensando en “el qué dirán”.

Los seres humanos tenemos una tendencia muy arraigada a compararnos con los otros, es parte de nuestros mecanismos sociales de convivencia y hay ciertos momentos que los que nos sentimos vulnerables o débiles porque, cuando nos exponemos, existe un riesgo emocional, pero de lo que no nos damos cuenta es que cuando esto ocurre estamos perdiendo muchas oportunidades y lo más importante es la  oportunidad de acceder a un empleo.

Paradójicamente, la vergüenza está relacionado con nuestro deseo de hacer bien las cosas.

Si me permitís, me gustaría ofreceros algunos consejos para perder la vergüenza, en su mejor sentido:

  • Sé justx y bondadoso contigo mismx, trabaja tu autoestima y reconócete de forma realista lo que eres, escribe tú historia de logros y de éxitos.
  • Obsérvate y escribe esos pensamientos negativos que te pasan por la cabeza, cómo los justificas y dales una alternativa contraria.
  • Comparte lo que sientes, muestra tu vergüenza, de esta manera se da la paradoja que reconociendo su existencia se le va restando importancia.
  • Mírate desde fuera, hazte observadxr externo de tu vergüenza, lograrás distanciarte de tus emociones negativas y ser más amable contigx mismx.
  • Haz un listado de elogios que hayas recibido recientemente o en tu infancia. Valora en qué medida te los crees.
  • Analiza la vara con la que te estás midiendo, o con quien te estás comparando. Quizás estés siendo demasiadx durx contigo mismx y necesitas un poco más de flexibilidad.

Esto requiere de una gran voluntad y mucha práctica.

A medida que vayas siguiendo estos consejos empieza a gestionar tu red de contactos de una manera más ágil y eficaz, sabiendo claramente que los contactos no te darán un empleo sino la información que te ayudará a conseguirlo.

Para gestionar bien una red de contactos hay planificar una estrategia clara de lo que quieres conseguir, hay que marcarse un objetivo concreto. A continuación, hay que definir claramente el perfil de personas que te pueden ayudar, disponer de un mensaje claro y conciso que transmita cuál es tu objetivo final y por último, saber que tu red de contactos es mucho más amplia de lo que crees: amigxs, compañeros de formación, familiares, antiguos clientes o proveedores, ex compañerxs de trabajo y más. Tanto es así que, de media, nuestra red puede estar compuesta aproximadamente entre 1.500 a  3.000 personas. Si contamos con una cierta experiencia y perdemos la vergüenza para gestionarla.

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