No se puede vivir con miedo

NO SE PUEDE VIVIR CON MIEDO

Yo tengo miedo. Tu tienes miedo. Todos tenemos miedo. Sobre todo, al otro.

(Yo te tengo miedo. Tu me tienes miedo. Todos nos tenemos miedo)

En esta sociedad líquida y digital, de marketing y big data, de contrastes que van desde el almibarado Instagram donde nos mostramos en el lado más azucarado de la vida,  al odio tribal. Está claro, lo que más nos une (y nos separa) es el miedo.

Tenemos miedo al fascismo, al populismo, al caos, a la crisis económica, a toda clase de desastres naturales y ecológicos, a Trump, a Putin, a musulmanes, chinos e indios, … al diferente, al cambio climático, a la pobreza, al fracaso, al desempleo, a los microbios, al metano, al plástico, a la carne roja y a los vegetales contaminados; a los robots, a los hackers, a los algoritmos que controlarán nuestra mente, a Apple, a Facebook, a Google y a Amazon, a los hombres, a las mujeres, a los viejos; al nacionalismo, al localismo, a la globalización, a estar solos.

Miedo a todo. Y, sobre todo, miedo a las personas y al reto de escucharlas, y miedo a nosotros mismos, a no poder, a no alcanzar nuestros sueños,… miedo al “qué diran

Somos una civilización cada vez más enferma de miedo, acobardada.

Y surge otra realidad que es casi más inquietante aún: a veces, somos nosotros los que damos miedo: Si tenemos miedo a estar solos y, a la vez, tenemos miedo al otro, no tenemos solución, viviremos solos, aislados y asustados, en un estado de alarma permanente. Nuestro estrés y cortisol se dispararán y la vida se convertirá en un auténtico suplicio.

Te propongo mirar de frente a ese miedo, al que sea; a ese miedo que hace que te paralices, el miedo que te impide alcanzar tus objetivos, que bloquea el pensamiento y tus sueños.

Te propongo mirarlo de frente y atravesarlo…verás cómo se desvanece.

¿Te atreves?

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