Las Olvidadas…

Este es el título de un libro de Ángeles Caso que leí no hace mucho y que ahora, cuando se acerca el 8 de marzo, cobra cada vez más sentido. Un libro que trata de recuperar la memoria de todas esas mujeres creadoras que han sido olvidadas por la historia…

“Os aseguro que alguien se acordará de nosotras en el futuro”. Han tenido que pasar casi tres mil años para que esa frase de Safo a sus compañeras poetas se convierta en realidad. Entretanto, generaciones y generaciones de mujeres vivieron confinadas en el silencio, la ignorancia y la sumisión al poder masculino. Sin embargo, muchas escaparon a las normas y trataron de desarrollar su inteligencia y su talento, logrando comunicarse a través de sus propias obras. Mujeres creadoras y sabias, escritoras, artistas o compositoras que se rebelaron contra el orden imperante y tuvieron que vivir entre dudas, temores y persecuciones. Algunas llegaron a obtener el reconocimiento de sus contemporáneos, pero la historia las borró de sus índices, postergándolas de nuevo en el silencio del que ellas habían intentado huir.

Pero si hay una mujer que representa a todas ellas, es la viajera, exploradora. La pionera… la que va luchando y abriendo caminos por donde ahora muchas de nosotras transitamos.

Mujeres viajeras de las que poco o nada sabemos, ni de todo a lo que tuvieron y tienen que enfrentarse, empezando por ellas mismas luchando en un entorno y una sociedad que no las reconoce.

Entender la Vida

Salir del espacio de la intimidad, recorrer el mundo y dar cuenta de lo experimentado, es aún un gran reto pendiente.

Me llama especialmente la atención el caso de Ida Pfeiffer, austriaca, y considerada como la primera “mochilera” quien, a sus 45 años, tras ser obligada a casarse con un hombre 24 años mayor y harta del papel de ama de casa al que la sometieron, con sus hijos ya crecidos, decidió recorrer el mundo casi sin dinero, con una mínima herencia familiar que le permitió dar un giro a su vida para recorrer Irak, Tahití, India, Chile, Brasil, etc.

Ida se adentraba en zonas prohibidas para las mujeres, cuanta mayor era la prohibición más grande era el estímulo, y lo conseguía burlando cualquier impedimento, luchando contra todo y contra todos,  en un mundo intolerante con rigurosos estereotipos que marcaban una sociedad decimonónica contra la que siempre se rebeló.

De esta manera dio dos veces la vuelta al mundo y cuando su cuerpo le dijo “para”, tuvo la fuerza y el coraje para planificar su último y gran viaje..

La historia de Ida me trae al presente otra mujer viajera y mochilera, que aún planea seguir viajando a sus 82 años, Kandy García, “La abuelita mochilera” www.laabuelitamochilera.com.

Entrevistada en varios medios y dando lecciones  de que no hay edad para seguir soñando y evidenciando que no hay barreras para los géneros. Mujeres que viajan, que traspasan fronteras, a pesar de todas las barreras que nos ponen en este mundo masculinizado, es también una forma de luchar y de sentirnos libres, pase lo que pase. ¡¡Sólo nos queda hacerlo!!

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