La Magia de la Conversación

El concepto de conversación cuenta ya con unos amplios referentes históricos y una interesante evolución.

La conversación es un tipo de diálogo, pero no todos los diálogos son conversaciones. La interacción informativa que se da en el pasillo, el debate, la negociación o las preguntas y respuestas que pueden darse en una charla, son otras formas de dialogar, pero no son conversaciones.

La conversación se distingue de todas estas tipologías en que no persigue nada, no es un canal para obtener algo, no busca un resultado concreto, la conversación es un fin en sí misma, como mucho es una herramienta al servicio de la relación ya que, toda conversación es expansiva y permite identificar, en lo personal, puntos en común con la otra persona, de ahí que la conversación siempre sea, en mayor o menor grado, placentera por el mero gusto de hablar y escuchar a la otra persona.

No soy la primera que voy a escribir sobre la conversación y todo lo que se puede aprender en ella. Ya los clásicos la utilizaban con diferentes objetivos.

En un principio la conversación la utilizamos para relacionarnos y se habla de lo que apetece ya que lo importante es la relación, pero una conversación también puede ser una herramienta de cambio.

Diariamente a través de la conversación innovadora creamos espacios de seguridad y confianza, a la vez que generamos espacios de bienestar y respeto con carácter íntimo y ofreciendo aportaciones genuinas. La conversación permite parar, tomar distancia y ver con más claridad.

A menudo, en mis sesiones, asumo el papel de exploradora, esto significa saber preguntar y sobre todo escuchar para ampliar mis límites, siempre con respeto por las ideas de la otra persona, por sus necesidades y por sus tiempos. No me extiendo mucho en mis intervenciones, no interrumpo y no juzgo. Es a partir de este momento donde se produce la magia de la palabra.

Las personas en estos entornos vamos perdiendo el miedo a situaciones, sintiendo que somos apreciadas y aceptadas, nos vamos aceptando y a desarrollar un afecto hacia nostrxs mismxs, es entonces cuando se puede generar el cambio.

Por esta razón contar un buen plan de conversación, bien estructurada y bien planificada, se presenta como una herramienta de cambio para poder observar cómo gestionamos nuestras propias vidas y poder generar nuevas opciones de comportamiento.

 

¿Conversamos?

 

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