El Momento es… ¡Ahora!

Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, nos encontramos ante el desafío de cambiar a nosotr=s mism=s.

Ha llegado el momento, y el momento es ahora, no se puede posponer más.

Asumámoslo: A partir de ahora todo lo que hagamos tendrá repercusión en nuestro futuro.

Ha llegado la hora de superar nuestros miedos.

ahoraSacamos la cabeza de nuestro confinamiento y nos encontramos ante una situación nueva, indefinida… una nueva realidad sin confianza, sin certezas a las que agarrarnos, ni tan siquiera quienes deberían aportarlas lo tienen claro y nos da la sensación de que vagamos como pollos sin cabeza.

Las calles han dejado de ser lugares fantasmagóricos y han comenzado a llenarse, de niños primero, el resto después, asomándonos a una nueva realidad que tiene un punto de “postapocalíptica” y en la que todos miramos hacia un horizonte escasamente definido.

La palabra es incertidumbre. la sensación es miedo, reconozcámoslo.

Pero quizás, donde debamos llevar nuestra mirada no sea ese horizonte, sino nuestro interior, porque si hay alguna certeza es reconocer lo que somos, lo que hemos hecho, y lo que somos capaces. Y pasar a la acción, porque los miedos hay que atravesarlos.

Como decía Theodore Rooselvet:

“En cualquier momento de decisión, lo mejor que puedes hacer es lo correcto, la mejor cosa siguiente es lo incorrecto y lo peor que puedes hacer es no hacer nada.”

Nuestra experiencia, nuestro bagaje, es nuestro principal activo.

Analizar y replantear lo que estábamos haciendo antes del estado de alarma, volver a priorizar, escribir en un papel que sabemos hacer, cuales son nuestros logros, nuestros valores y pensar qué podemos aprender para potenciarlo y cómo vamos a comunicarlo.

Y desde esas certezas, que son nuestras, déjate llevar por el instinto, la fórmula de conocimiento más ancestral que tenemos los humanos y que nos ha permitido sobrevivir como especie durante miles de años.

¡Ahora sí!, coge aire y ponte en camino.

El viaje que nos espera es largo, pero también apasionante. Y, si no viajamos juntos, al menos espero que tengamos la suerte de coincidir por el camino, porque eso será la mejor señal de que seguimos avanzando.

 

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