Cuando yo cambio, tú cambias.

si yo cambio, tu cambias

Como sabéis, los que leéis estos post, suelo utilizar mi experiencia personal para tratar de explicar e ilustrar los temas que tratamos, por un doble motivo:

  • La experiencia personal permite comprender mejor los procesos y por consiguiente transmitirlos,
  • Escribir desde mi experiencia, me permite dar una respuesta más auténtica, aunque también más intima.

La gestión del cambio es quizás uno de los temas quye más nos preocupan, ya que vivimos una epoca en la que el cambio es parte de nuestras vidas y hemos de aprender a gestionarlo. Utilizando una frase muy en auge estos días:

El cambio es lo único inmutable.

Desde esta perspectiva me gustaría enfocar la gestión del cambio, en cuanto a la relación con las personas.

Como madre y como coach me preguntan en numerosas ocasiones como se pueden cambiar las situaciones que vivimos en el día a día para no caer en la desesperanza y siempre tengo la misma respuesta, y es que cuando yo soy capaz de generar un clima de confianza con mi hijo, entonces nuestra relación cambia y si a esto lo refuerzo con una actitud positiva y de reconocimiento, consigo un compromiso, aunque sea leve, tan necesario para nuestro proyecto y relación.
Cuando soy consciente de mi pérdida de confianza, construyo una muralla para protegerme pero en realidad lo que consigo es que me aprisione.

Si queremos que algo cambie, el primer paso es para la gestión de este cambio que nos permita romper esa muralla que hemos creado, pasa necesariamente por ser consciente de que si yo no la rompo, nadie más podrá hacerlo.

Si yo no hago algo para cambiar la situación esta permanecerá inamobible.
Cuando siento que esa confianza se está yendo la sensación es de que ocupo otro espacio pero cuando la recupero siento alivio porque sé que estaré bien aunque la realidad sea más compleja, es por lo tanto, esa gestión de mi propio cambio, la que me ayuda a entender qué ocurre a mi alrededor y poder confiar en que tarde o temprano mis necesidades pueden ser satisfechas.
Miro atrás y veo cuántos desafíos he superado y me impresiona, cierto es que ha habido muchos momentos que me he sentido vulnerable y únicamente he conseguido no poder confiar en los demás y por el efecto ha sido recíproco (efecto boomerang) pero cuando he sido consciente de mis propios registros y creencias la muralla se ha roto y aunque no siempre las cosas han ido como he deseado y seguramente llegarán otras murallas, la lección la tengo aprendida por esta vez: No quiero tener al Universo en mi contra y por ello me identifico la frase  de Gandhi :

“Cambia tú, si quieres que cambie el mundo” .

Dejar un comentario