Conversaciones con un Caballo II

Coaching con caballos

¿Cómo puede ser que cuando “hablo” con los caballos me sienta tan flotante, tan ligera?

Llevo ya unos cuantos días aprendiendo el lenguaje, casi sin palabras, con un caballo que me ha dejado muy sorprendida por su capacidad de conexión con mi estado emocional, sin tan siquiera hablar.

Únicamente estoy, pero debo de una manera que el caballo es capaz de percibirme.

Sin pronunciar palabras y únicamente con movimientos corporales el caballo nota mi exceso o falta de energía, mi actitud de juego o frustración. Todo esto se va traduciendo en un dialogo basado en gestos y movimientos corporales que me hacen reflexionar en el modo con el que me relaciono con las personas, con mi entorno y con el mundo.

coaching con caballos

¿Qué es lo que aprendo? Aprendo a pararme y a darme cuenta, identificar y sentir donde estoy en ese momento. Qué acciones pueden mejorar o empeorar justo en ese momento, en el presente, mi relación con ese caballo.

Si realizo este ejercicio de reflexión interna con él y trato de ajustar todos mis niveles de energía a la relación, el caballo lo percibe y se produce el acercamiento físico sin yo pedirlo.

Es como si dijera “ahora sí, así sí” o “ahora que me escuchas, que estás en sintonía conmigo”,  a partir de ahí surge la conexión y por lo tanto, la comunicación… El entendimiento mutuo donde sobran las palabras

¿Qué siento cuando se acerca físicamente el caballo? Gratitud, respeto y plenitud. Es como si tuviera la lección aprendida.

Todo sucede paso a paso y me sirve para “darme cuenta” de cómo son mis relaciones con las personas que tengo cerca y ser consciente de lo importante que es esa comunicación no verbal. De  lo complicado que es comunicarnos de una forma clara y honesta y de lo fácil que es  si lo hacemos desde el corazón y sin miedo a que nos juzguen.

Coaching con Caballos

La comunicación con el caballo es así, te acepta desde el primer instante, no está ahí para juzgarte, sólo entiende el lenguaje del corazón, de tu corazón.

¿Será ésta la razón por la que cuando hablo con el caballo, siento como si volara?

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