Cómo volver de vacaciones y no morir en el intento…

Llego el día temido: volver a la rutina tras unos días de libertad. Esa sensación de disponer de unas vacaciones eternas comienza a desparecer a medida que se acerca el momento de incorporarnos a nuestro puesto de trabajo y, mientras resoplamos, (algunos hasta hiperventilan) hay que mentalizarse dejando en el recuerdo la experiencia del viaje, la sensación de no tener prisa, de disfrutar del tiempo y ser capaces de dejar que vuele y el levantarnos más tarde para retomar esas tareas pendientes y empezar proyectos nuevos.

Aunque nos encante nuestro trabajo, a veces cuesta volver a acostumbrarnos a los horarios de trabajo y seguir siendo productivos como antes.

Hoy te ofrezco unas pautas para que tu vuelta al trabajo sea positiva y no eches (tanto) de menos tus días de relax.

Aprovecha estos meses de descanso

Es inevitable ver la vuelta a la rutina como un castigo. Pero es verdad que este descanso ha venido genial para despejar la mente. Parar para reparar. El ritmo de trabajo que llevamos nos desgasta y provoca bloqueos o el sentimiento de ser poco productivos. Así que ahora es momento de hacer las cosas con la calma de las vacaciones.

Deja listo antes tu espacio de trabajo

No es plan volver a tu rincón de trabajo y que esté todo como lo dejaste antes de salir corriendo a la playa cuando empezó el verano. Es importante tener el lugar donde haces tus tareas lo más organizado posible. Así que puedes dedicarle un día a limpiar y ordenar tu espacio para sentarte a trabajar con más ganas.

Prioriza tareas

Entre la bandeja de entrada que asusta volver a abrir, lo que te quedó pendiente antes de las vacaciones y los proyectos nuevos que se avecinan, seguramente no sabes por dónde empezar. Pero recuerda, no es cuestión de volver y hacer todo el primer día, Trata de establecer prioridades.

Lo ideal es empezar por lo que más urge, como responder algunos mails o entregar trabajos, y así evitar estresarte apenas vuelves a la rutina.

No te sobreexijas

Como mencionamos, el ritmo ahora es más lento porque venimos de un largo descanso. Así que si no te sientas culpable si notas que has bajado tu productividad. Entender que no podemos ir de 0 a 100 es clave para no estresarte. Date gustos “de vacaciones” como realizar alguna actividad de ocio al terminar o salir a dar un paseo.

Haz una lista de tareas y objetivos

Te voy a contar un secreto: el año nuevo no empieza el 1 de enero, sino justo a la vuelta de tus vacaciones.

Recuerdas como cuando empezamos  un año nuevo hacemos una lista de objetivos y nuevos propósitos con todas las cosas que queremos hacer. Pues, hazlo a vuelta de vacaciones. En estos mometos estamos perdidos, desconectados y sentimos que tenemos y queremos hacer mil cosas. Hacer listas puede servir para organizarte mejor, hacer cambios en tu rutina o establecer nuevos objetivos. No hay nada mejor que volver al escritorio sabiendo por dónde tirar.

 

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