Algunas claves para gestionar la incertidumbre

La vida es una permanente exposición a lo inesperado. Donde muchos ven un problema paralizante, otros encuentran una oportunidad para evolucionar

Nuestra vida está llena de cambios, aunque tratemos de analizarla como algo previsible. Por mucho que se quiera mantener el control, hay acontecimientos que tienen lugar de forma abrupta y que nos obligan a replantearnos la vida.

Esto es lo que nos está pasando ahora con el COVID 19

Tendemos a pensar que las rarezas y accidentes son poco frecuentes, cuando de hecho son parte fundamental de la realidad. Muchas de las cosas importantes que suceden surgen sin que se hayan buscado. Bienvenidos al reino de lo inesperado….

Si hay algo inmutable en esta vida es el cambio, y el cambio genera incertidumbre, pero eso no tiene por qué ser necesariamente malo. Permitidme que os relate una antigua fábula china para explicar la teoría sobre lo incierto.

La historia es la siguiente:

Un día, el caballo de un campesino se escapó. Su vecino le dijo: “¡Qué mala suerte has tenido!”. El granjero le respondió: “Quizás”. Al día siguiente, el animal regresó acompañado de cinco yeguas. El hombre volvió y le felicitó: “¡Qué buena suerte has tenido!”. El dueño replicó: “Quizás”. Poco después, el hijo del campesino, que solía montar a caballo, se cayó y se rompió una pierna. El amigo le comentó: “¡Qué mala suerte has tenido!”. Este contestó: “Quizás”. Al día siguiente llegaron unos oficiales del Ejército para reclutar al muchacho y luchar en la guerra, pero no pudieron llevárselo porque tenía la pierna rota. Entonces el vecino exclamó: “¡Qué buena suerte has tenido!”. El padre repitió: “Quizás”.

El mensaje es claro: no se puede saber el alcance de lo que sucede a nuestro alrededor en todo momento. Las cosas acostumbran a pasar por algo, pero tal vez tardemos un tiempo en desvelar en qué consiste ese algo. Era lo que Steve Jobs definía mediante su teoría de “conectar los puntos” que explicó en el célebre discurso que dio en la Universidad de Stanford en 2005.

Las cosas que suceden contra cualquier pronóstico o previsión se caracterizan por tres atributos:

  • Es inesperado. Nada de lo sucedido en el pasado apuntaba a esa probabilidad.
  • Tiene gran impacto. Tal vez porque es ­inesperado, nos pilla con la guardia baja y acapara toda nuestra atención.
  • Genera explicaciones ‘a posteriori’. Por el temor que produce lo incierto, cuando aparece esta figura animal se buscan toda clase de argumentos que justifiquen por qué ha sucedido.

Las noticias demuestran diariamente que lo que se desconoce es más importante que lo que se conoce.

Nadie previó en Estados Unidos que podría suceder un atentado como el del 11 de septiembre de 2001, de la misma manera que las primaveras árabes empezaron como una explosión espontánea de rebeldía.

Cuando sucede algo así, todo el mundo intenta rastrear las causas y predecir cuándo volverá a pasar. Tras la crisis bursátil de 1987, la mitad de los operadores norteamericanos esperaron un nuevo cataclismo el siguiente mes de octubre, sin tener en cuenta que el primero no había tenido ningún antecedente. La enseñanza, también para nuestra vida cotidiana, es: hay cosas que no tienen una explicación racional, así que, en lugar de tratar de controlarlo todo, es mejor estar dispuestos a esperar lo inesperado. En vez de sucumbir al miedo, si aceptamos que la vida es cambio y una sorpresa constante, sabremos navegar en el torrente de nuevas posibilidades que nos lleva al futuro.

A veces hace falta un pequeño empujon para dar el primer paso. Recuerda, todo empieza en una conversación.

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