¿Realmente eres quien dices ser? Ante todo se auténtic@.


No podemos evitarlo, somos seres sociales y vivimos en sociedad, enmarañados en múltiples escenarios determinan casi sin querer nuestra forma de comportarnos: la familia, los amigos, los vecinos, los compañeros de trabajo…Todos esperan que nos comportemos, que tengamos opiniones similares a los grupos a los que pertenecemos…

Y es ahí donde nace el denominado “miedo al qué dirán”. Un miedo profundo, atávico, una sombra de doble filo que pone muros a nuestra libertad, frena nuestros pasos y nos obliga a estar permanentemente atentos a no quebrantar las normas implícitas de lo que el grupo, o la tribu, considera que “está bien”.

Nos olvidamos de que somos valiosos, porque nuestra vida se guía con valores y criterio propio y tenemos derecho a equivocarnos y aprender de ello, pero… ¡¡cuántas personas dependen de la opinión ajena!!

Son muchos los escenarios sociales que aún están impregnados por prejuicios sociales, ese polvo rancio que no solo vive en los pueblos pequeños detrás de los visillos,sino que también existe en muchos trabajos, en las calles de nuestras ciudades, e incluso en nuestras propias familias un miedo al qué dirán que nos lleva al laberinto, a la confrontación con nuestros propios valores y de ahí a una baja autoestima .

Pero, ¿cómo vencer este temor?

Te ofrezco unas pequeñas pautas que sin duda contribuirán a vencer esos miedos y a que vivas plenamente con autenticidad, siendo no quien dices ser, sino quien realmente quieres ser…

1.- Vence tu temor al rechazo

Si tu felicidad se está viendo obstaculizada por el miedo al qué dirán, párate un momento a pensar y si en verdad merece la pena

Si lo que temes de verdad es ser rechazado por esa familia, esos amigos o esa sociedad, quizás deberías poner en tu balanza ambas partes para ver qué pesa más en tu corazón.

No podemos ser aquello que no somos, ni acallar eternamente nuestros pensamientos, sentimientos y deseos. Tarde o temprano, el aparentar ser algo que no somos asomará un día u otro en forma de frustración, y con ella, la baja autoestima.

2.- Recuerda: Es imposible gustar a todo el mundo
Hay algo que debemos tener claro desde el principio, algo que deberían enseñarnos desde niños: es imposible gustar a todo el mundo. Y no solo es imposible, es incluso saludable.

Cada uno de nosotros tenemos una personalidad, unos criterios y una voz. El no encajar con otras personas pone a su vez unos límites adecuados que nos dan identidad.

Y aún hay otro aspecto que debemos considerar: cuánto más inseguros nos mostremos, y menos claras tengamos nuestras ideas, peor nos valorarán.

3.- Define tus criterios, tus posiciones, mantente firme en tus valores y defiende tus principios y criterios. Las personalidades bien desarrolladas y con una fuerte autoestima no se dejan vencer, y no tienen por qué temer al “qué dirán”.

4.- Acepta las críticas                                                         
Es algo normal, esperable y comprensible. Es parte de la vida y hay que tratar de analizarlas como lo que son: “otros puntos de vista”. Y como tales, debemos respetarlos sin llegar a dramatizar.

Cada uno de nosotros dispondremos de un enfoque de lo que es la vida, y con esos puntos de vista variados y diversos hemos de aprender a convivir. Pero siempre sin juzgar.

5.- Actúa según tus propios principios
Esta idea es aplicable en cualquier situación. Incluso cuando vas a comprarte ropa y te dejas influenciar por quienes te acompañan.

Haz siempre lo que te haga sentir bien, lo que te permita ser feliz en las pequeñas y en las grandes decisiones. Porque si vamos perdiendo nuestra propia voz poco a poco, llegará un momento en que ni siquiera nos escuchemos a nosotros mismos.

Si sientes el miedo al qué dirán, piensa en qué dirán si rompemos el silencio, nos adueñarnos de nuestras palabras, pensamientos y construimos nuestro propio decir.

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